Pablo Bonome y Fiamma Giardino piden avances en la causa que investiga el asesinato de su hija y reclaman que no liberen al único detenido.
Los padres de la víctima no detienen su lucha y su pedido de justicia.

Cuando Pablo Bonome recuerda a Estefanía se le llenan los ojos de lágrimas. Le cuesta hablar, se le hace un nudo en la garganta. No puede creer que ya casi pasó un año de aquella noche del 25 de octubre de 2018, cuando con todo el dolor a cuestas, tuvo que acercarse hasta el pasaje San Joaquín, a metros de la estación de José Mármol, a reconocer el cuerpo de su hija.

A días de cumplirse el primer aniversario del femicidio de la nena de 9 años, Pablo solo pide una cosa: “Que todos los que estuvieron detrás del crimen paguen”. Por el asesinato hoy se encuentra imputado y detenido en un Centro de Menores Cristian Yovanovitz, su primo. Pero la familia de Estefanía sostiene su pedido para que la Justicia investigue al entorno del joven.

“Nosotros pensamos que él no pudo haber hecho todo solo. A las 20.37 desaparece mi hija. Él la lleva engañada a un galpón que está a dos cuadras. La sube a un primer piso, la quiere violar, y, como ella se resiste, le pega 8 puñaladas. La arrastra por una escalera, la sube a un camión y en menos de 26 minutos descarta el cuerpo. ¿Cómo hizo para hacer todo tan rápido?”, se pregunta.

La sospecha de Pablo y de Fiamma Giardino, la mamá, es que el acusado tuvo ayuda. “21.23 las cámaras lo graban entrando a la casa del abuelo como si nada. ¿Cómo hizo para hacer todo y limpiar la escena del crimen en ese tiempo? ¿Cómo hizo para manejar y arrojar el cuerpo si el camión que utilizó, no permite el acceso desde la cabina a la parte de atrás adonde la cargaron a Estefanía, según las pericias? Definitivamente hubo cómplices”, sentencia.

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“¿Por qué no se peritan los teléfonos del círculo cercano de este delincuente?", se preguntan.

La familia sostiene que hay distintos indicios que podrían desencadenar una investigación hacia esa hipótesis. “¿Por qué no se peritan los teléfonos del círculo cercano de este delincuente? Estamos seguros de que si lo hacen se va a empezar a saber toda la verdad”, reclama Fiamma, que al hablar del tema mastica bronca. Es que pasaron 362 días y muchas de sus preguntas aún no tienen respuestas.

“¿Cómo puede ser que aún no estén los histopatológicos, los hisopados para determinar si fue violada o no, o los resultados del ADN? ¿Por qué tardan tanto tiempo? ¿Qué hace la justicia?”, apunta la madre, que lleva una remera blanca con la foto estampada de “Estefy”.

La desazón de la familia es grande porque cada vez se acercan al Juzgado de Garantías Nº2 de Lomas de Zamora a preguntar si hubo algún avance en la causa, reciben la misma respuesta: “Hay que esperar”.

La causa está llena de preguntas que aún no tienen respuestas. Eso se debe a que aún no están los resultados de las pericias de los teléfonos celulares, los exámenes histopatológicos y los registros de ADN.

Fiamma cuenta que ya no le dan ganas de ir a la fiscalía. “Siempre nos tiran pálidas. Nos dicen que ‘habitualmente esto tarda’, que ‘no hay novedades’, le tiran la pelota a La Plata y si esto sigue así, ya me lo veo, este pibe a los 18 años recupera la libertad”, dice.

Ése es su miedo. “¿Y si dentro de dos años a este asesino le dan la libertad, nosotros qué hacemos? Yo tengo dos nenas chiquitas (Geraldine, de 4 años y Franchezca, de 14 meses). ¿Y si el pibe de bronca capaz sale y vuelve a atacar a alguna de las criaturas? ¿Qué tengo que hacer yo?”, resalta Fiamma. Su pedido es desesperado.

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Pablo toma aire y continúa. “Estamos desolados. Pasó un año y todavía no tenemos paz. ¿Cómo puede ser que la Justicia no actúe, no trabaje? Y este pibe a los 18 años tenga la posibilidad de salir, las cosas tienen que cambiar, no puede ser que alguien que robe, mate, viole, entre por una puerta y salga por la otra”, dice.

Cristian Alejandro Yovanovitz está acusado de “homicidio calificado con alevosía”. A pesar de eso, por tratarse de un menor de edad, la Fiscalía de Responsabilidad Penal Juvenil Nº2 lo declaró “inimputable” y por eso a los 18 un grupo de especialistas podría determinar y firmar su libertad. O mandarlo a un centro psiquiátrico.

La familia no quiere eso, pretende que quede encerrado en un penal.

“Es un asesino, y tiene que pagar por lo que hizo. ¿Y si sale y vuelve a matar, qué van a hacer los jueces, qué va a hacer la Justicia? Eso no puede pasar”, sentencia Pablo.

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El viernes 25 de octubre, a un año del crimen, familiares y vecinos de la niña organizarán una marcha en José Mármol para pedir justicia por Estefanía y reclamar que el acusado al cumplir los 18 no salga en libertad.
La movilización comenzará a las 18 en la esquina de Chayter y Conscripto Bernardi, donde la nena fue vista por última vez, pasará por el galpón en el que fue asesinada y concluirá en el Pasaje San Joaquín, cerca de la estación de Mármol, donde se hará una suelta de globos en homenaje.