El excombatiente cuenta cómo fue su último viaje a las islas y dice que él, gracias a vivir esta experiencia, pudo cerrar una etapa. “No creo que vuelva, ya está”, asegura.
Luis Escobedo, en los campos cercanos a puerto argentino.

Luis Escobedo habla pausado. Lo hace con el aplomo de quien tiene experiencia. Hace algunos días, regresó de las Islas Malvinas, de un viaje que “no salió como lo esperaba”, pero que, por los menos a él, le permitió “cerrar una etapa”, dar una vuelta de página.

Viajó junto a otros siete excombatientes de Lomas de Zamora, que regresaron por primera vez al territorio donde, 37 años atrás, tuvieron que luchar una guerra que no era suya. “Fue una linda experiencia, emocionante, más allá de todo lo sucedido”, apuntó.

A lo que Escobedo se refiere es al mal trago que tuvieron que vivir durante prácticamente dos días, luego de que un ciudadano kelper los denunciara por “insultos y ofensas”.

“El martes fuimos al cementerio Darwin (donde están sepultados los argentinos que murieron en la guerra del Atlántico Sur). Allí, cantamos el himno, desplegamos nuestras banderas, hicimos un minuto de silencio y gritamos ‘¡Viva la Patria!’ Nada más”, relató.

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Escobedo con la bandera que habría molestado al ciudadano kelper.

Resulta que en la zona había un periodista austríaco, a bordo de un auto conducido por un chofer local, y al parecer, el chofer, se sintió ofendido, agraviado y los denunció.

“El jueves por la mañana, nos encontramos con que las autoridades nos sacaron de la cama, con lo que teníamos puesto. Fue una situación bastante incómoda. Nosotros no entendíamos nada. Nos sacaron los celulares, pasaportes y otras cosas”, agregó.

Por esta situación, quedaron detenidos en el hotel porque la comisaría no tiene más que una celda para dos personas. Perdieron horas valiosas, tuvieron que cambiar el itinerario para ir a declarar, en una causa en la que finalmente fueron absueltos.

“La verdad que fue inaudito. Teníamos pensado recorrer Monte Longdon, volver al cementerio, pero en medio de todo esto no nos dio el tiempo”, comentó Escobedo.

Escobedo viajó junto a otros siete excombatientes.

En su caso, fue su tercer viaje al archipiélago. Anteriormente había viajado en 2012 y 2016 y este año quería darle un cierre a su historia personal.

“Mi idea era rendirle homenaje a Víctor Rodríguez (un excombatiente de Banfield), y a otro compañero de la compañía donde hice la colimba”, apuntó. “Pero bueno, ya está, ya lo hice ya cerré mi historia, y no creo que vuelva”, señaló.

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Para el exsoldado, que hoyse desempeña como trabajador de IOMA y como jugador de fútbol Senior en Los Andes y la Selección argentina, ésta es una experiencia por la que todos los veteranos deberían pasar. “Todos tendrían que tener la oportunidad de reencontrarse con su pasado y cerrar esa parte de su historia”, dijo.

“El primer viaje es medio traumático, porque uno revive muchas cosas, tiene un contacto distinto con el territorio, y los sentimientos están a flor de piel, pero es muy importante”, afirmó el vecino de Budge.

Hoy, más “tranquilo”, Escobedo piensa en otras cosas también. Por un lado, en la importancia de mantener en alto el reclamo de la soberanía argentina sobre las islas. Por el otro, en el recuerdo de los excombatientes sepultados en el Cementerio Darwin, muchos de los cuales permanecieron durante mucho tiempo como NN.

“Hoy, gracias a Dios, muchas de las cruces tienen nombre y apellido. Eso es clave, la memoria de los que lucharon por la Patria no la vamos a abandonar”, cerró.