Tener que quedarse en la ciudad durante enero no es la opción ideal para casi nadie. Todos amamos a nuestro barrio, pero seamos sinceros: recorrer la avenida Hipólito Yrigoyen con 35 grados mientras vemos en las redes sociales cómo familiares, amigos o compañeros de trabajo se toman una caipirinha en la playa da un poco de envidia.

Muchos de ustedes ya se habrán ido. Los más afortunados estarán a punto de armar las valijas. Otros, quizás por obligaciones de trabajo o por tener una billetera más ajustada, deberán pasar enero en Lomas de Zamora. Suena malo, es cierto, pero en nuestro partido tenemos varios puntos para disfrutar al aire libre y que el verano no se haga tan pesado. Les voy a hablar de uno: el Parque Municipal Eva Perón o más conocido como Parque de Lomas.

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Para ir con amigos o en familia.

Se trata de un espacio verde ideal para hacer deporte, entretenerse o simplemente descansar. Como me gusta decir, un verdadero “cable a tierra”. Me refiero a esos lugares o actividades que ayudan a desconectarse del ritmo frenético de la vida actual, a bajar un cambio, volver a las fuentes y distraerse, siempre pasándola bien ya sea solos, con amigos o en familia.

Pensado y creado a mediados de los 60 durante la presidencia del radical Arturo Illia, el Parque Eva Perón (así se llama hoy) fue concebido con la idea de que siempre fuera de acceso libre y gratuito, con manejo y administración de las autoridades del Municipio.

Desde el comienzo abarcó un triángulo enorme delimitado por las calles Molina Arrotea, Juan XXIII, Francisco Siritto, Caseros, Frías e Isla Soledad. Cortando el predio serpentea el arroyo del Rey, un afluente de la cuenca Matanza-Riachuelo que con los años, el desarrollo industrial y la desidia se convirtió en un dolor de cabeza para los vecinos.

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Afortunadamente, en los últimos tiempos hubo muchos avances con este tema.
Más allá de la importancia que el parque tiene para todos los vecinos, yo le tengo un cariño particularmente especial: recuerdo que a mediados de los 70 siempre íbamos con mis amigos del ENAM a jugar al fútbol.

Difícil borrar de la memoria los momentos en que la pelota se nos caía al agua. ¿Quién era el valiente que iba al rescate para seguir con el juego? También estaban (y siguen estando, claro) la pista de atletismo y el gimnasio.

Hoy, con mejores instalaciones y comodidades para practicar diversas disciplinas en el Polideportivo, nuestro parque se convirtió en una referencia de la zona para los que quieren ejercitarse, descansar o simplemente escapar un rato de los problemas cotidianos.

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Enero, con días que tienen luz hasta tarde y temperaturas agradables (este enero más que otros), un espacio verde como el Parque de Lomas es ideal. Siempre es lindo visitarlo.