La conductora pasó este fin de semana por el partido que la vio crecer para entregar alimentos. Las donaciones serán destinadas a pacientes con Covid internados en los centros de aislamiento y comedores comunitarios.
Lizy junto a las voluntarias de la organización "Causa Común Brown".

Lizy Tagliani no solo se caracteriza por su humor y su carisma, sino también por ser una persona de un corazón enorme. Por eso, cada vez que su rutina se lo permite, se acerca a dar una mano con comedores o instituciones que ayudan los que más lo necesitan.

Este fin de semana, la conductora del programa "El Precio Justo" pasó por la localidad de Adrogué para entregar alimentos a los voluntarios de la organización "Causa Común Brown" y la Secretaría de Desarrollo, Previsión Social y Derechos Humanos del Municipio.

Las donaciones, según puso saber La Unión, estarán destinadas a los pacientes con Coronavirus que se encuentran alojados en centros de aislamiento extrahospitalarios y también a los comedores e instituciones distribuidas en todo el Distrito.

Durante su visita Lizy estuvo acompañada por el intendente de Almirante Brown, Mariano Cascallares, y el presidente del Concejo Deliberante, Nicolás Jawtuschenko.

Ambos funcionarios aprovecharon la oportunidad para entregarle con una copia encuadrada de la Ordenanza N° 11.749 que la declara Personalidad Destacada de la Cultura de Almirante Brown por su trayectoria y por su permanente aporte a la comunidad local.

"Me pone muy feliz ayudar al lugar que me vio crecer", escribió en sus redes sociales en las que posteó una serie de imágenes de la visita. "Gracias por el recibimiento", agregó.

No es la primera vez que la conductora que visita a Brown para mostrar su costado solidario. Al inicio de la pandemia, en mayo, recorrió el Hogar El Alba de Ministro Rivadavia y Mensajeros de la Paz de Longchamps para entregar equipamiento informático.

Marcada por la pobreza desde su infancia, Lizy siempre se brindó a los demás. No reniega de su pasado, sino que lo muestra y dice que eso no la privó de tener una infancia feliz.

"Vivíamos en una piecita precaria con un calentador, un bañito, y una pileta para lavar ropa afuera. Por las noches, mamá se iba a dormir sin comer, solo se tomaba unos mates, pero me daba de cenar tostadas con aceite y tomate que le regalaba el verdulero", cuenta.

Según dice no padeció la pobreza porque su madre hacía todo lo posible para que no lo notara. "Ella no me decía: ´Somos pobres, no tenemos para comer´. A la hora de la cena gritaba: ´¡A comer!´. Y yo comía. Así que eso no era un padecimiento", relata.

Por eso, la última vez que desembarcó en Almirante Brown a Lizy se le despertaron un montón de recuerdos. "Volví a encontrarme con ese Luisito lleno de carencias pero alegre y con deseos de libertad. Ojalá esos niños encuentren la felicidad”, cerró.