Lomas de Zamora recibió una de las fiestas más antiguas y tradicionales del partido: la del desfile de los Reyes Magos. El sábado por la tarde, Melchor, Gaspar y Baltasar recorrieron las calles de nuestra ciudad y alegraron a miles de chicos en una verdadera fiesta popular que atrae a vecinos de otras localidades y se repite desde hace 88 años. Un dato: es la celebración más antigua de Lomas.

El desfile, organizado como siempre por el Círculo Católico de Obreros (también colaboran autoridades municipales, la Cámara de Comercio, Bomberos, Defensa Civil, el Rotary Club, la Policía y la Iglesia), comenzó en Laprida y Meeks y finalizó en la sede la entidad, en Yrigoyen al 8400.

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Antes, por supuesto, los tres reyes recorrieron las calles céntricas, recibieron cientos de cartas de los vecinos más chiquitos y recaudaron alimentos no perecederos que serán enviados a hogares y parroquias. Todo se completó con un pesebre viviente y el clásico show de fuegos artificiales. Después de las doce, claro, los tres magos de Oriente se tuvieron que ir. Los juguetes no se entregan solos...

Pero… ¿cómo empezó todo? Fueron justamente las autoridades del Círculo quienes en diciembre de 1928 organizaron la entrega de juguetes para chicos carenciados en el día de Reyes. La iniciativa se concretó el 6 de enero de 1929, y así se dio el primer paso para concretar un proyecto que con el paso de los años fue creciendo cada vez más. Un año después, en 1930, el Círculo resolvió organizar el reparto de juguetes y un gran desfile con actores en la noche del 5 de enero.

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Varias empresas cedieron sus carrozas para el paseo por las calles Laprida y Rodríguez mientras los juguetes eran distribuidos en camiones. El éxito de aquella fiesta superó todas las previsiones de los organizadores y por eso se decidió repetir el festejo una y otra vez, hasta hoy.

Siempre recuerdo con nostalgia y cariño cuando mis padres me llevaban de pibe a verlos en la plaza de Lomas, antes de volver a casa y dejarles el agua y el pasto a los camellos. Cada inolvidable noche de Reyes sentía una mezcla de emoción, ansiedad, asombro y alegría por ver a los hombres que venían a alegrarnos desde tan lejos.

Tan lindos recuerdos me trae la celebración, que con el tiempo decidí repetir el ritual con mis hijos Micaela y Elvis, ahora disfrutando también el rol de padre. Si bien todo lomense de ley alguna vez presenció un desfile de Reyes, quizás todavía hay vecinos que nunca lo vivieron en persona. ¡Se los recomiendo!