León Morimoto, estadounidense e hijo de japoneses, y Oswaldo Pacheco, colombiano, no pudieron  volver a sus países tras el cierre de las fronteras y cumplen el aislamiento en la pensión del Gasolero.
León y Oswaldo disfrutan de los juegos que hay en la pensión.

A miles de kilómetros de sus países de origen, León Morimoto y Oswaldo Pacheco viven una cuarentena especial, diferente a la de cualquiera. El cierre de fronteras dispuesto por el presidente Alberto Fernández los encontró en la pensión de Temperley mientras se preparaban para disputar el Torneo de Reserva y no pudieron volver a sus casas. Desde ese día, con la ayuda de dirigentes y empleados del club, cumplen con el aislamiento social y obligatorio en el lugar donde alimentan el sueño de ser futbolistas profesionales.

León, que es categoría 2001, se crió Honolulu, la capital de Hawaii, y es hijo de japoneses. Llegó al club hace cuatro años por intermedio de Santiago Rodríguez, exjugador del Gasolero, y ya es uno más de la familia del Gasolero. Oswaldo, en cambio, arribó a fines de febrero de su Colombia natal, particularmente del departamento de Guajira, para probarse en el club y el cese de las actividades lo encontró a mitad de camino, pero eso no impide que ya sea un miembro más de esta familia.

“En la pensión trabaja un matrimonio que se encarga de cocinar y hacer la limpieza, y son los que más cerca están de ellos para que no les falte nada. Pero ahora, con el tema de la cuarentena, todos ayudamos. El encargado de la pensión es el que les hace todas las compras para que no salgan del club, es el único que tienen contacto con ellos, y muchas veces le acercamos comidas hecha por nosotros o por nuestros padres para no tengan que cocinar todos los días”, comentaron desde el club Temperley, que además realiza un fuerte trabajo de solidaridad en medio de la pandemia del Coronavirus.

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Yudai, que no hablaba español, vivió en la pensión hasta el jueves. León, que sabe japonés, era su traductor.

En esa pensión, donde antes de la cuarentana vivían 20 futbolistas, 17 de todo el país y tres extranjeros (el japonés Yudai Sasaki estuvo en la pensión hasta el jueves y ya se volvió a su país), León y Oswaldo pasan sus días, lejos de sus seres queridos pero con la contención de una familia. “A veces los malcriamos, los tratamos como si fuesen nuestros hijos, y les llevamos la comida que les gusta, como puede ser flan o gelatina”, remarcaron los dirigentes que están más cerca de ellos en estos tres meses de aislamiento.

Estos dos juveniles de Temperley, que llegaron al país para cumplir su sueño y el 2020 los encontró en medio de una pandemia, valoran mucho la ayuda de los dirigentes. “La verdad es que estamos muy contentos en el club, ellos están pendientes de nosotros todo el tiempo y por eso nos sentimos agradecidos. Además, muchas veces nos traen comida para que probemos otras cosas y eso nos pone felices”, coincidieron en charla con Diario La Unión.

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En esa línea, el joven colombiano agregó: “La estamos pasando muy bien, gracias a Dios, y más teniendo este lugar para entrenar, algo que muchos chicos no pueden tener, y eso nos da fuerza para seguir adelante”.

Oswaldo, que es marcador central, y León, que se desempeña como lateral, llevan 100 días de cuarentena viviendo en las instalaciones del club, pero lo transitan con felicidad y por eso no se relajan. Ellos siguen enfocados en concretar el sueño de ser futbolistas profesionales, cumpliendo con las rutinas que le mandan y los entrenamientos que realizan a través de la aplicación Zoom, y así son felices. Por eso, a los trabajos diarios, todos los días le agregan sesiones en el gimnasio que tienen a 20 metros de la pensión. “Lo que más hacemos es entrenar, aprovechamos al máximo el espacio que tenemos”, destacó Pacheco.

Así, de manera especial, y con la ayuda de toda la familia del Gasolero, estos dos chicos viven una cuarentena especial, lejos de su país y sus seres queridos, pero con el mismo calor a hogar de sus casas.