En lo que va del verano 2020, lamentablemente, los noticieros argentinos estuvieron abocados casi exclusivamente a un triste caso policial: el de Fernando Báez Sosa, el chico asesinado por un grupo de rugbiers en Villa Gesell. Esa ciudad balnearia, el destino preferido para vacacionar entre los jóvenes menores de 20 años, quedó en el ojo de la tormenta por el “descontrol”. Ahora la Justicia tendrá que resolver quiénes son los responsables del hecho, en mayor o menor medida.

Pero hay algo indudable para todos los que alguna vez pasamos por allí: Gesell y su gente tienen cientos de cosas mucho más lindas para ofrecer. Ninguna sociedad es perfecta, y vaya si en Lomas de Zamora lo sabemos.

Ya se los conté: me encanta vivir acá. Es mi barrio de toda la vida. Creo que tenemos un potencial enorme. Pero también creo que, como todas las ciudades, tenemos algunas cuentas pendientes. La más urgente, para muchos, es la seguridad.

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Como casi todas las localidades del Conurbano, en nuestra ciudad ya estamos acostumbrados a cuidarnos cuando salimos y nadie se sorprende cuando escucha sobre un robo o algo incluso peor.

Y así como hoy hablamos del caso de Fernando, en la historia de nuestro Partido hubo decenas de crímenes resonantes.

La “Masacre de Ingeniero Budge” es sin dudas uno de los episodios criminales más recordados en la zona. Ocurrió el 8 de mayo de 1987 y fue un claro ejemplo del “gatillo fácil”: en una esquina del barrio tres vecinos fueron asesinados a sangre fría.

Tres policías fueron imputados del hecho y condenados en un juicio oral, pero sólo uno de ellos sigue detenido. Los otros dos están prófugos. Una ordenanza municipal establece esa fecha como el Día de la Memoria.

Otro caso impactante fue el que tuvo como víctima al ex jugador de fútbol Félix Orte, delantero de Banfield, Racing y la Selección, asesinado en la puerta de su casa -Carlos Croce al 300- en noviembre de 1989, tras volver de un cumpleaños familiar. Se cree que fue un crimen por encargo. Las razones son un misterio y el homicidio sigue impune.

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El caso de Sergio Schiavini fue otro muy trascendente en el ámbito local. El 29 de mayo de 1991, ese joven poeta quedó en medio de un tiroteo entre policías y ladrones dentro de la confitería Dalí, en pleno centro de Lomas.

Sergio fue usado como escudo humano por los delincuentes y terminó cayeron entre las balas. Todos los ladrones que participaron del episodio fueron a la cárcel.

Y el más reciente es el del pizzero Adrián Albanese, asesinado por delincuentes adentro de su pizzería ubicada en la avenida Alsina, en Banfield, el último día del amigo. El único prófugo que quedaba murió días atrás en un accidente de tránsito.