Se trata de Rodrigo Ñañez, estudiante del Instituto Técnico Nuestra Señora de Itatí. Su invento, unos anteojos que vibran cuando detectan un obstáculo a la altura de los ojos, dejó a toda la comunidad educativa maravillada.
Rodrigo Ñañez exponiendo su creación luego de meses de trabajo.

A Rodrigo Ñañez siempre le gustó mecánica. Desde chico, con su papá y su abuelo armaba y desarmaba bicicletas, y ahí se empezó a meter en el mundo de las piezas y los engranajes. Con el tiempo, en las aulas del Instituto Técnico Nuestra Señora de Itatí, aprendió sobre robótica, tecnología, programación y todo ese conocimiento lo volcó a generar inventos innovadores.

Con solo 18 años, este joven vecino de Centenario creó unas “gafas inteligentes” para personas no videntes que, a través de sensores de ultrasonido, alertan mediante una vibración cuando un obstáculo se encuentra a uno o dos metros de distancia. Se trata de un prototipo, que ahora quiere perfeccionar, y que el último viernes fue presentado en la muestra anual de la escuela.

“Es un proyecto que diseñamos en la materia Sistemas Digitales, a través de una iniciativa del profesor Mariano Eito que se llama Tecno Inclusión. La idea era que hiciéramos algo para ayudar a la gente y entonces surgió este proyecto”, comentó Rodrigo.

En realidad, lo que él quería hacer era un robot que guíe a una persona con discapacidad, pero como era muy difícil y se complicaba conseguir todos los componentes, cambió de idea. Ahí se sumó al proyecto que habían pensado dos compañeros, Jorge Ovelar y Cristian Araujo, y se puso al frente del diseño,del desarrollo y de la confección de los lentes.

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“Primero pensamos bien la idea, cómo hacerla. Pensamos las gafas, los sensores, cómo iba a estar todo ubicado, porque lo primero es avanzar con toda la conexión y luego el código que no es tan fácil y lógico a la hora de la escritura porque trabaja por señales”, contó.

Rodrigo se entusiasmó y terminó haciendo todo. “Con ayuda del profe fuimos ajustando cada comando y así llegamos al modelo actual. Los lentes, cuando tienen un objeto que tapa la señal empieza a vibrar y le avisa a la persona que tiene adelante un obstáculo”, explicó.

El prototipo terminado y listo para utilizar.

Las gafas se alimentan con un cargador portátil por USB y fueron hechas a muy bajo costo. Ahora, la idea de Rodrigo es diseñarlos y fabricarlos en una impresora en 3D para que el modelo quede más prolijo y no se vean ni la placa ni los circuitos. Eso le dará la oportunidad de que puedan confeccionarse en serie y la idea, de sólo pensarlo, lo entusiasma. “Me encantaría”, dijo.

Lo que más lo satisface, de todas formas, es la oportunidad de ayudar a los demás. “Está bueno que algo que uno creó pueda facilitarle las cosas a personas que tienen una discapacidad. Principalmente para que puedan sentirse igual a nosotros. Sabés cómo te debe cambiar todo si vos que no ves nada, de repente, tenés un artefacto que te ayuda día a día”, apuntó.

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Como la alerta se emite cuando los lentes detectan un obstáculo a la altura de los ojos, Rodrigo ahora va a comenzar a darle forma a un “bastón inteligente”. “Más que nada para que sirva para detectar objetos pequeños o que están a la altura del piso. Hay uno desarrollado, pero necesita mejoras. Mi idea ahora es avanzar con eso para que pueda utilizarse en la calle”, remarcó.

Por su invento, Rodrigo fue reconocido no solo por sus docentes sino por funcionarios del Municipio de Lomas de Zamora. “El otro día que vinieron a la escuela se mostraron interesados por el trabajo. Nunca pensé que me iba a pasar algo así”, suelta sorprendido.

Mientras, disfruta del momento que vive y asegura que sigue pensando en cómo hacer cosas para los vecinos. “Cuando empecé la escuela la verdad es que no pensaba llegar a algo así, pero se fueron dando todas las cosas y que me pone muy contento”, cerró.