El Millonario le ganó por 3-1 al Rojo en el partido de vuelta de los cuartos de final y avanzó a las semifinales de la Copa Libertadores. Así, ratificó su gran momento y sigue con un paso muy firme.
Quintero, que ingresó en el complemento, fue clave en el triunfo e hizo un lindo gol.
Quintero, que ingresó en el complemento, fue clave en el triunfo e hizo un lindo gol.

River marcha a paso a firme en la Copa Libertadores y anoche lo dejó en claro ante Independiente. Y es que ante un rival complicado y con buenos argumentos, mostró autoridad, buen juego y efectividad, y así avanzó a las semifinales tras vencer por 3-1 al Rojo en el Monumental.

El equipo de Marcelo Gallardo dejó en el camino a un difícil rival, que llegó a Núñez con el deseo de dar el golpe pero el Millonario, que parece imbatible de local y se lo nota seguro por eso, se lo impidió. Con efectividad, el local golpeó en los momentos justos y derrumbó, de a poco, el sueño del Rojo con los goles de Scocco, Quintero y Borré.

En el primer tiempo, el local salió decidido a ganar el partido y se notó su ambición. En menos de 15 minutos, tuvo dos claras, una de Scocco (bien cortada por Franco) y otra de Pratto. Sin embargo, luego se cayó, Independiente emparejó, y todo se volvió monótono.

Pratto no jugó un buen partido y reemplazado en el segundo tiempo.
Pratto no jugó un buen partido y reemplazado en el segundo tiempo.

Lo más interesante fue una falta que Pinola  le cometió a Romero dentro del área y el árbitro Daronco, que no quiso ayuda del VAR, omitió. Después de eso, poco y nada. Como si todo estuviese guardado para el segundo tiempo.

Y eso fue lo que pasó. Todo sucedió en la etapa final. A los 2 minutos, y tras un gol que se erró Gigliotti, Scocco le puso el moño a una gran jugada, rápida y en pocos toques, para el 1-0 del local. Pero la felicidad, duró poco. A los 10, tras una remate del ex Boca, Romero aprovechó un rebote de Armani y puso el 1-1 para revitalizar a un Rojo que había quedado golpeado por el gol de Nacho.

El 1-1 cambiaba el trámite del partido, pero los cambios le sentaron bárbaro a River, que no sintió el golpe del empate y  no le dio oportunidad a Independiente. A los 24, el ingresado Quintero, con un lindo gol, puso el 2-1 y, a los 40, Borré, de lo mejor de la noche, sentenció la historia. Así, River derrumbó el sueño del Rojo.