En otro sábado de protestas, los manifestantes chocaron con la Policía. Según las autoridades, cada semana reúnen menos público, pero continúan con las consignas en contra del presidente Macron.
Las manifestaciones se realizan todos los sábados desde el año pasado.
Las manifestaciones se realizan todos los sábados desde el año pasado.

Este sábado volvió a teñirse de violencia en París y otras ciudades a lo largo de Francia. Los “chalecos amarillos” volvieron a protestar en las calles y chocaron con la Policía.

En el encuentro N°23 desde que comenzaron las manifestaciones en contra de Macron, hubo cerca de 130 detenidos. La policía cargó en varias ocasiones contra los manifestantes con granadas de dispersión y gases lacrimógenos en un gran bulevar del centro de la capital, entre las plazas de la Bastilla y de la República, mientras que manifestantes quemaron motos y mobiliario urbano.

Desde el gobierno francés reconocen que las marchas han ido perdiendo efervescencia con el correr de las semanas (la primera reunió a más de 200 mil personas en las calles) aunque las acciones violentas no se detienen. Por este motivo, solo este fin de semana se dispuso la presencia de 60 mil policías y gendarmes en todo el país para contener a las masas. Además, en el horizonte aparece el 1° de mayo, un día vital en la vida de los franceses y todos los trabajadores.

En este sentido, esta semana Macron tenía que revelar un gran programa de reformas para aplacar el descontento social. Sin embargo, el anuncio se postergó por el incendio en Notre Dame. Para colmo, la comunión nacional que suscitó el desastre de Notre Dame irritó a algunos "chalecos amarillos", especialmente por los cientos de millones de euros prometidos por las mayores fortunas francesas para la reconstrucción.

La marcha comenzó en octubre del año pasado por el aumento del precio de combustible y fue mutando en reclamos de distinto tipo hacia el presidente Macron.