Si, si, en las Cataratas del Iguazú estamos. La verdad que la pegamos con el cupón ese de promociones que encontramos en internet. Mirá, sin el coso ese de descuento, no nos podíamos ir ni hasta el chino de la vuelta de casa.

¿Si es lindo?, si nena, es precioso acá, conocíamos hasta Entre Ríos, nunca fuimos más para arriba, pero este lugar es divino, como de ensueño viste, la selva y todo eso, además el hotel no está nada mal y hasta tiene pile, porque acá no hace el frío de allá. Mañana ya tenemos una excursión a las Cataratas, me invade la emoción.
Ya tenías que salir vos preguntando por los chicos, qué ganas de ser corta mambo que tenés vos, ¿eh?, no podés con tu genio querida, siempre lo mismo.

El más grande está cada día más bestia animal y no entiende absolutamente nada de nada, para este animalito todo es un embole y dice que acá está lleno de viejos, claro para este pibe es viejo alguien de más de 30 años.

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Lo único que le gusta de todo el viaje es el desayuno, morfa como lima nueva. Huevos revueltos, frutas, café con leche, yogurt, todo junto. Además, el pollerudo está todo el día con el telefono mandándole mensajes a su novia.

Igual ya tiene la cabeza puesta en su viaje a Bariloche, creo que ésta es la última vez que lo traemos con nosotros, cuando cumpla los 18, lo tachamos de la lista.

¿La nena?, ella está en su propio mambo, en un cumulus limbus, pero no jode. Se copa con la ecología, los paisajes, los pajaritos, los tucanes que vuelan por acá y quiere ir a los museos, investigar la historia de Misiones, como las Ruinas de San Ignacio.

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No quería ir a hacer la excursión de las Cataratas porque dice que ahí el hombre perjudica con su intromisión al medio ambiente, pero al final aceptó porque los guardaparques darán una charla explicativa del tema. Además, sigue con esa pavada de ser vegetariana, se cree que es Lisa Simpson, pero la prefiero antes que el otro. Son el hambre y las ganitas de comer.

Mi marido se relaja, ¿cómo te gusta preguntar por mi marido a vos, eh? Bueno, él dice que los chicos están en la adolescencia y hay que dejarlos en la suya, que él es normal y que algo de esto también nos pasó a nosotros a esa edad, la tiene más clara que yo.

Bueno querida, te voy dejando que cuando me llegue la factura del celular con la larga distancia me voy a querer cortar las venas. Algún día me haré amiga del WhatsApp, paciencia.