Definitivamente no es la más grande. Tampoco la más verde; ni la más atractiva. Pero en la plaza Espora, vayas a la hora que vayas, siempre vas a encontrar gente.

Eso pienso cada vez que paso por ahí, frente a la estación de Temperley. Por su ubicación, claro, la plaza sirve como un punto de encuentro para cualquiera que se mueva en transporte público y constituye un espacio de descanso y esparcimiento para los vecinos de la zona. Y además, por si no sabían, tiene una historia digna de ser contada. ¿Me acompañan?

Cuando Jorge Temperley hizo el primer loteo de los terrenos en octubre de 1870, el nuevo pueblo se llenó de británicos. En 1880 el ferrocarril construyó la estación y esto generó la necesidad de hacer muchas obras para adecuar semejante progreso urbano a los nuevos vecinos. Años después, entonces, se levantaron dos puentes carreteros, ubicados uno entre las calles Avellaneda y 14 de Julio y el otro entre la Avenida 9 de Julio y la avenida Pasco (hoy Eva Perón).

Leé también:  Noche de música ligera en Temperley

En la década del 20, una de las mejores en la economía nacional en el siglo pasado, miles de inmigrantes europeos que escapaban del drama ocasionado a partir de la Primera Guerra Mundial terminaron afincándose en nuestras tierras buscando un poco de tranquilidad para sus familias. Ese fue el último impulso para la fundación de una institución cultural llamada Juan Bautista Alberdi, que gestionó ante el Ferrocarril del Sud la creación de espacio común para la comunidad.

Tras los trabajos en el terreno, la plaza comenzó a tomar forma del lado Oeste de la estación y el primer nombre que tuvo fue Ministro Canning. Recién en 1933 la Municipalidad de Lomas la rebautizó como Plaza Espora. El cambio se decidió en homenaje al coronel Tomás Espora, de heroica trayectoria en la Armada nacional, donde peleó al lado del almirante Guillermo Brown en el Río de la Plata. Además, acompañó a Hipólito Bouchard en la flota de guerra con que el general José de San Martín liberó al Perú.

Leé también:  La controvercial curandera de Temperley

En 1979, el Museo Naval Tomás Espora donó el busto que actualmente se encuentra en la plaza. Aunque no impresiona por su tamaño, la de Temperley constituye un espacio abierto frente a una de las estaciones ferroviarias más importantes de la zona Sur y es muy bien aprovechada por muchos vecinos, en especial los más jóvenes. De hecho, quien pase por la Espora algún domingo a la tarde seguramente se encontrará con alguna banda tocando sus canciones, con una comparsa ensayando los ritmos murgueros o con algún show de títeres, como el que me encontré hace algunos días. ¡Hasta la semana que viene!