El equipo de Scaloni no tuvo ideas ni juego y salvó el empate ante Paraguay gracias a un penal de VAR. Armani atajó otro y fue clave.
Argentina volvió a quedar en deuda desde el juego.
Argentina volvió a quedar en deuda desde el juego.

Se equivocó el que pensaba que cuatro cambios en la formación y una reunión de grupo televisada iban a ser suficiente para cambiar la débil imagen que dejó la Selección en el debut.

El problema parece no ser tanto de nombres sino más bien de funcionamiento: del “qué”, el “cómo” y el “para qué”. Ante un Paraguay práctico pero limitado, el equipo de Scaloni volvió a decepcionar: arrancó con actitud hasta que el partido se acomodó y volvió a ser un interrogante gigante en la cancha.

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Más de 20 faltas y sus respectivos parates le quitaron dinámica a la primera etapa. Eso sumado a las evidentes complicaciones de Argentina para generar juego y el poco interés de Paraguay por atacar propiciaron una jugada aislada que derivó en un gol.

Sobre los 36 minutos, Almirón corrió por la izquierda, le ganó a Paredes y a Pereyra, metió un centro al medio y Sánchez entró de frente para definir cruzado abajo.

La Selección fue un cúmulo de nervios hasta terminar la etapa. Una vez más, sobrevoló la sensación de que, con esta camiseta, cualquier piña es knock out y nadie tiene la cabeza en calma para reponerse.

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En el complemento, Scaloni mandó a Agüero a la cancha y a los golpes llegó al área paraguaya. El Kun sobre la línea la filtró para Martínez y el travesaño devolvió el disparo: una mano (que nadie pidió ni pareció ver) a través del VAR cambió la suerte y Messi clavó el 1-1.

Increíblemente -seis minutos después- Otamendi se tiró a las pies de González adentro del área: sin VAR, el juez cobró penal y Armani salvó la debacle lanzándose a su izquierda.

Unos instantes después, Scaloni decidió dar marcha atrás en la que, quizás, fue su mejor decisión en esta Copa América: jugar con dos delanteros. Lo sacó a Martínez de aceptable partido y puso a Di María, un cambio que le quitó peso ofensivo al equipo en un momento clave. El poco ritmo de juego que había ganado lo perdió de golpe y ya ni “de guapo” pudo tocar el área paraguaya.

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Otra actuación para el olvido dejó a Argentina obligada a ganar la última fecha contra Qatar. El domingo no habrá más margen para fallar.