Con una gran actuación de Luis Scola, el elenco nacional dio la sorpresa, venció con autoridad a una potencia como Francia y el domingo definirá el título ante España.
Argentina jugó un gran partido y tuvo su merecido premio.

Otra actuación sobresaliente. Otro triunfo histórico. Y una ilusión que crece con argumentos. Argentina venció por 80 por 66 a Francia en una de las semifinales del Mundial de China de básquet y el domingo, ante España, definirá el título.

Pasaron 17 años de aquella final con Yugoslavia en Indianápolis 2002. Ya no están Emanuel Ginóbili, tampoco gran parte de la Generación Dorada, pero las alegrías continúan. Con una nueva camada que tiene como líder a Facundo Campazzo y como sostén de la vieja guardia a Luis Scola, que a sus 39 años demuestra que está más vigente que nunca (anotó 28 puntos y capturó 13 rebotes), los buenos resultados del básquet continúan.

En este Mundial, Argentina fue en ascenso. Creció con el correr de los partidos, ganó todos los partidos que disputó y, con sólidos argumentos, se ilusiona con ir por más. Ante Serbia, una de las candidatas, demostró de qué estaba hecho el equipo y ante Francia, otro gran equipo, lo reafirmó.

Con un sólido trabajo en defensa y una buena eficacia de tiro de tres puntos, los del Oveja Hernández hicieron historia en China e impusieron condiciones ante el complicado conjunto francés, que tenía cuatro jugadores NBA dentro del quinteto inicial y era gran candidata. Sin embargo, eso no pesó en el combinado nacional, que sin puntos flojos, derribó los pronósticos y se metió, por tercera vez en la historia, en la final de un Mundial.

El equipo argentino entró muy bien al campo. Con un idea clara para tapar los puntos altos del rival y lo logró con autoridad. Le redujo la eficacia de tiro de tres puntos –que era uno de sus fuertes- a un 23%, cubrió muy bien a Evan Fournier, en quien recayó gran parte de las jugadas de galos, y así lo desorientó. Lo sacó del campo. Y con una buena efectividad del 36% de lanzamientos de tres puntos y un 85% de tiros libres, marcó los hilos del partido y se impuso en todos los cuartos: 21-18, 18-14, 21-16 y 20-18. Justamente, en el tercero y gracias con cuatro triples, logró la diferencia más alta.

Con 28 puntos y 13 rebotes, Scola fue la gran figura.

Desde principio a fin, Argentina superó a una potencia como Francia y trituró gracias a un gran juego en defensa y que llevó al rival constantemente al error, tanto en los lanzamientos de tres puntos como en la pintura. Y a eso se le agrega una baja eficacia de libre, con apenas el 52%.

De esta manera, y con un plan llevado a la perfección, el combinado nacional se sacó a un duro equipo como el francés, como el martes lo había hecho con Serbia, y ahora irá el último paso, el más importante, para ponerle el moño a otro hito del deporte argentino.

SÍNTESIS DEL PARTIDO
ARGENTINA (80): Facundo Campazzo 12, Nicolás Brussino 2, Patricio Garino 0, Luis Scola 28 y Marcos Delía 6 (FI). Nicolás Laprovíttola 7, Luca Vildoza 10, Gabriel Deck 13, Agustín Cáffaro 0, Máximo Fjellerup 0, Tayavek Galizzi 2. DT: Sergio Hernández.
FRANCIA (66): Frank Ntilikina 16, Evan Fournier 16, Amath M'Baye 4, Nicolas Batum 3 y Rudy Gobert 3 (FI). Nando De Colo 11, Andrew Albicy 3, Louis Labeyrie 8, Mathias Lessort 2, Vincent Poirier 0 y Axel Toupane 0. DT: Vicent Collet.

Parciales: Argentina 21-18, 18-14, 21-16 y 20-18.
Árbitros: Jorge Vázquez (Puerto Rico), Steven Anderson (Estados Unidos) y Ademir Zurapovic (Bosnia y Herzegovina).