Jaqueline Monzón, hermana del lomense desaparecido, habló sobre la tragedia y posterior localización del sumergible. Recibieron el “Orgullo de Ser de Lomas” como homenaje.
La vida de su hermano marcó para siempre a la familia Monzón.

Jaqueline es hermana de Ariel Monzón, tripulante desaparecido del submarino ARA San Juan que se hundió en noviembre de 2017, quien contó que todavía mantiene dudas sobre los sucesos debido a las contradicciones que se manejaron en la búsqueda y sobre la hipótesis de accidente o atentado británico. Por su parte, expresó que todavía mantiene una mínima esperanza de que aparezca con vida en algún lugar porque no hay certezas que demuestren lo contrario.

“Me cuesta mucho hablar en pasado de mi hermano porque yo siento que él está en algún lado y que puede regresar”, explicó Jaqueline a la hora de  hablar y de referirse hacia el Cabo Principal. Inmediatamente agregó que su hermano era una persona muy solidaria con la gente que tenía a su alrededor, muy querida por los amigos y vecinos, llena de alegría y de luz que revolucionaba a todos cuando llegaba de visita.

Jaqueline aseguró que con sus familiares se enteraron 48 horas después de la desaparición del submarino ARA San Juan, luego de que el sumergible dejara de tener contacto con la base el 15 de noviembre de 2017. “Yo estaba en la casa de una amiga y lo supe a través del noticiero, pero en ese momento no tuve dimensión de lo que había pasado”, recordó sobre el fatídico día. “Inconscientemente pensé que si era el submarino donde estaba mi hermano me iba a enterar. Inmediatamente me llamó mi cuñada para avisarme que era verdad lo de los medios”, agregó.

“En julio de 2017 el submarino se topó con uno británico, ni el gobierno ni la armada lo harán público. lo supe tiempo después.”

“El submarino no estaba en condiciones de navegar, los mandaron a la muerte”, sentenció la mujer sobre la infraestructura, el mantenimiento y el desenlace que llevó a la implosión. Jaqueline mantiene hasta el momento la duda sobre la hipótesis de que el submarino fue atacado por uno británico: “En julio de 2017 se toparon con un sumergible inglés, pero ni la Armada ni el Gobierno lo harán público. Yo lo supe mucho tiempo después a través de mi concuñado, con quien mi hermano había hablado en una conversación privada”.

Leé también:  Una abuela paracaidista y una bisabuela artista, los orgullos de una lomense

Jaqueline indicó que viajó a Mar del Plata a las pocas horas de conocido el hecho y que se la pasaba adentro de la base desde las 7 de la mañana hasta la madrugada del otro día, con el objetivo de ver llegar a su hermano sano y salvo. “No creíamos ciento por ciento en lo que nos decían desde la Armada y el Gobierno porque hubo muchas contradicciones, soy muy observadora y todo el tiempo había susurros entre los voceros”, sentenció rotundamente la hermana de Ariel sobre los partes diarios que se les entregaban a los familiares.

“A la semana cuando nos comunicaron que se produjo una implosión en el submarino fue terrible. Sentía que ese día iba a pasar algo y no me equivoqué”, recordó sobre el caos de aquel momento al ver el sufrimiento de las otras 43 familias y el comportamiento de los compañeros de Ariel que no viajaron. “El Estado no estuvo a la altura de la búsqueda ni  de la contención. Solamente vimos al Presidente en dos o tres oportunidades”, reprochó la mujer en cuanto al trato hacia las familias de los 44 tripulantes y, en especial, con los otros marinos.

Prácticamente al cumplirse un año del suceso y luego de una ceremonia por el aniversario, se conoció la noticia de la aparición del ARA San Juan y Jaqueline lo rememora como si hubiese sido ayer: “El discurso del Presidente en el homenaje, al hablar de la búsqueda del submarino, fue muy esperanzador. Varias familias sentimos que algo sabían debido al optimismo”. Finalmente la mujer contó que fue por un grupo de WhatsApp que les comunicaron de la noticia a media hora de comenzado el 16 de noviembre: “Fue como vivir un velatorio”.

Leé también:  El adiós a Gregorio Ramiro Torrejón, el fotógrafo de Lomas que retrató la historia a través de su lente
En el Teatro de Lomas, levantaron la bandera en memoria de Ariel.

“Si vos me preguntás hoy en día si las fotos viralizadas son del submarino, yo te digo que no sé porque no tengo certezas”, declaró la hermana de Ariel sobre las imágenes difusas de público conocimiento. Sobre el camino que deben transitar los parientes en la actualidad, Jaqueline explicó: “Yo no quiero vivir toda mi vida con la incertidumbre de si mi hermano puede estar en algún lugar o si lo que se encontró es o no el ARA San Juan, necesitamos que haya un punto final”.

“Hasta el día de hoy sigo soñando que lo espero en la base, mirando el mar y esperando que el submarino vuelva. Yo lo siento en mi corazón, vivo, y le escribo en su Facebook casi todos los días”, finalizó Jaqueline en un sentido mensaje hacia Ariel.

LA INFANCIA Y LOS COMIENZOS DE ARIEL EN LA ARMADA. De una familia lomense humilde, Jaqueline recordó su infancia y la relación con su hermano: “Ariel fue quien cumplió el rol de padre para mí debido a que mi mamá tenía que trabajar”. A su vez aseguró que era él quien también aportaba en la casa con su empleo, con el objetivo de ayudar con los gastos.

Jaqueline explicó que su papá, a su vez padrastro de Ariel, fue quien le inculcó la pasión por la Armada y de incentivarlo a postularse para poder tener un futuro mejor. Rápidamente añadió: “Mi hermano entró y comenzó en los barcos, pero no era lo que quería y se incursionó en los submarinos, de los cuales se enamoró y, además, tenía la ventaja de conseguir una estadía fija”. Gracias a eso, el tripulante se radicó en Mar del Plata, donde formó una familia con su esposa y dos hijos.