El autor de “Crónicas del Ángel Gris” presenta su programa radial en una versión con más “teatralidad”, este viernes en el Teatro Español. Antes de la función, dialogó con la Unión.

Alejandro Dolina recorre las salas y espacios culturales de distintos puntos del país con “La venganza será terrible”, su clásico ciclo radial de la medianoche de AM750, y este espectáculo llega el próximo viernes al Teatro Español de Lomas, con una puesta en escena con algunos agregados con respecto al programa que hace a diario.

Al autor de “Crónicas del Ángel Gris” lo acompaña en esta aventura Patricio Barton y “El trío sin nombre”, un grupo integrado por Manuel Moreira, Martín Dolina y Ale Dolina, que aportan un música en vivo al espectáculo. También estará el Sordo Gancé, un alter ego del propio Dolina que se encarga de complacer algunos pedidos musicales de los presentes.

Antes de esta llegada a Lomas, Dolina habló con La Unión adelantando lo que se verá en escena el viernes próximo, aportando además su lúcida mirada sobre el presente de la radio y hasta desempolvó una vieja charla con Roberto Fontanarrosa, en la que ambos polemizaron sobre el uso de las malas palabras, después de la participación del rosarino en el Congreso de la Lengua.

El “Negro” también habló de su mirada del tango, de los fanatismos y de larga ausencia de la televisión, entre otros temas en los que dio su parecer con su verba florida y con su espíritu quijotesco. Antes de su presentación en Lomas, Dolina dialogó con La Unión

-¿Qué valor agregado tienen las presentaciones en teatro del programa de radio?

-La diferencia que hay con el programa que hacemos habitualmente es la intensidad, preparamos otras formas de presentarlo. En este caso, el programa carece de toda pausa y tiene mayor teatralidad, el espectador recibe una cosa más continua y sin interrupciones, pero para el que lo escucha es lo mismo. Pero en lugar de pasar algún disco como hacemos en la radio, cantan los muchachos alguna cosa más rockera, algún que otro tango y algunos temas que están afuera de estos universos.

-¿Los tangos los dejás para otro momento?

-El Sordó Gancé toca algunos tangos, como una cuestión antropológica, recordando viejos temas. Igual, yo no soy tan tanguero que digamos. No me gustan todos los tangos, la mayoría los tangos o las canciones de cualquier género son mediocres, algunos son buenos y mínimo porcentaje de ellos son excepcionales. Hay gente que se considera tanguera y defiende al tango como una cuestión sacrosanta, se ponen a defender una cosa por capricho, buscando enemigos.

-¿Se futboliza la discusión?

-Claro, se crea una enemistad de ficción, como si no hubiera una verdadera.

-En alguna oportunidad te referías a las poses impostadas de muchos programas de radio, ¿Cómo ves el panorama actual?

-Es cada vez peor y se ha hecho más intenso. Hay ciertas dificultades para hablar que son construidas, además se excede de las malas palabras, cuando tienen que utilizarse para escandalizar, tienen que ser transgresoras, por decirlo de alguna manera. Una vez discutí con Roberto Fontanarrosa después de su participación en el Congreso de la Lengua, le decía que no tienen que usarse siempre, porque pierden efecto, ni usarlas todo el tiempo en lugar de palabras que tienen mayor relieve.

-Si alguien tiene dificultades para expresarse va a decir que “anda para la mierda”, en lugar de decirlo de otra forma. ¿Recrudeció esta tendencia?

-Es tremendo, hay un descuido en la construcción de las palabras, como si tuvieran la boca floja y eso se traslada al pensamiento. Hay protocolos para cada profesión, el guitarrista tiene protocolos guitarrísticos, y en el que trabaja en radio tiene que tener virtudes radiales, hay quien tiene mala voz y pobreza de lenguaje y es estrella de la radio, es increíble. Nosotros hacemos lo que podemos, tratamos de pensar alguna cosa interesante y cada 25 años nos sale alguna, en la radio tiene que haber gente que abra puertas, no que esté todo el tiempo clausurándolas. Igual, nosotros somos bastante ineptos, pero le damos pelea, tratamos de pensar alguna cosa interesante.