Destinaría u$s1200 millones anuales para crear empleos de menor calificación e impulsar la producción; se instrumentaría a través de ONG y movimientos sociales.
La iniciativa se implementará en simultáneo con el plan de lucha contra el hambre.

Alberto Fernández está trabajando con su equipo de gobierno en un plan para crear 4 millones de empleos en un plazo de cinco años, con una inversión estimada de U$S1200 millones anuales, con el fin de reducir la pobreza y dinamizar la economía y el consumo.

El futuro presidente lo que hará es adoptar parte de una propuesta que le acercó la Universidad Católica Argentina y la acoplará a proyectos que ya barajaban los equipos técnicos del Grupo Callao y el futuro ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo.

El plan consiste en el desarrollo de iniciativas productivas en todo el país, coordinadas desde el Estado y ejecutadas por organizaciones de la sociedad civil, destinados a sistematizar múltiples de las actividades que realizan sectores de la economía popular.

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Serán empleos para los cuales no se requiera necesariamente alta capacitación, y se pondrá mucho el acento en los oficios, como los servicios de mantenimiento.

La intención será que el Estado, a través de distintos programas, garantice un salario mínimo con el fin de ir transformando los planes sociales en empleo genuino.

"La idea es que desarrollen tareas y trabajos de alto impacto en materia de inversión en capital humano y capital social, en los barrios más pobres, e incluso que se desarrollen empresas sociales que brinden servicios a los sectores medios o a los sectores formales de las ciudades”, adelantó Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA.

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Fernández adelantó en parte esta propuesta en la Conferencia Industrial de la UIA, cuando sostuvo que los planes sociales sirven para la emergencia, pero su idea es darle sentido a la vida de la gente sin recursos, en lo que calificó como "economía popular".

La idea del futuro presidente es que ese plan sea coordinado por el Consejo Económico y Social, y para encabezarlo el futuro presidente aún guarda la esperanza de que Roberto Lavagna acepte.