En la última edición del Festival de Roma, que concluyó hace una semana, se le rindieron una serie de homenajes a cineastas italianos, entre ellos al gran Federico Fellini.

Martin Scorsese, Isabella Rossellini y Federico Fellini.
Martin Scorsese, Isabella Rossellini y Federico Fellini.

Martin Scorsese reservó el último de sus recuerdos en la cita romana para Federico Fellini: la primera película que vio del maestro fue “La Strada” y explicó que tuvieron encuentros en varias ocasiones, hasta visitar incluso el rodaje de “La città delle donne”.

“Son películas que me inspiraron para el futuro, que fueron para mí una escuela de cine y de las que se puede encontrar trazos en mis obras”, explicó el cineasta en ese homenaje.

La relación de Scorsese con el autor de “La Dolce Vita” fue tan próxima que ambos llegaron a planear un documental sobre el mundo del cine y de los actores, para el que Fellini ya había preparado los guiones y que iba a ser producido por los poderosos estudios Universal.

De todos modos, ese proyecto nunca llegó a realizarse al morir Fellini el 31 de octubre de 1993, hace 25 años, cuando el realizador tenía 73 años.

El futuro maestro del Séptimo Arte nacía el 20 de enero 1920 en la ciudad de Rimini, una ciudad el norte italiano bañada por el Adriático, en un hogar de clase media acomodada.

No se destacó precisamente por rendir demasiado bien en sus estudios, motivo por el cual sus padres decidieron internarlo en un colegio, donde se escapó en un par de oportunidades. Luego de esa rebeldía adolescente, se ganó la vida como dibujante de historietas y como periodista, hasta que llegó el cine a su vida.

Fecha clave para Fellini en su relación con el cine fue 1944, año en que conoció a Roberto Rossellini, uno de los más importantes directores del neorrealismo italiano. Junto a él, quien se convirtió en su tutor, colaboró como guionista en Roma, ciudad abierta y otras películas suyas.

En 1951 se estrenó como director, primero codirigiendo, junto a Alberto Lattuada, el film “Luces de varieté”, y posteriormente en su ópera prima “El jeque blanco”, basada en una idea de Michelangelo Antonioni.

En 1959 consigue un enorme éxito con “La dolce vita”, una película de casi tres horas que suscitó en su momento acusaciones de blasfemia.

En su vida personal, se casó con la actriz Giulietta Masina el 30 de octubre de 1943 y meses después del matrimonio, una caída por una escalera le produjo la pérdida del embarazo. El 22 de marzo de 1945, nació su único hijo Pier Federico, que fallecería un mes después.