Sí, ya volvimos, desde ayer que estamos de regreso. Sí, muy lindas las Cataratas del Iguazú querida, muy divertida y todo eso, pero ya metí cuatro cargas de remeras en el lavarropas y con esta humedad no se me secan más, tengo remeras colgadas hasta en el living, por no decirte otro lugar más ordinario.

Y sí, la verdad que vienen bien una de estas escapadas, te dejan como nueva, te pone las pilas como dicen los péndex, a pesar de tener que aguantar a estos dos quetejedi, son un plomazo los adolescentes.

¿Querés que te cuente? Cómo te gusta meter el dedo en la llaga a vos, ¿eh? Ahora el tema es que falta una semana para que empiecen las clases y los tengo acá metidos, y como ya se creen grandes, no quieren salir con nosotros, es un quemo para ellos, ya están bastante creciditos para que los llevemos al circo.

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La nena quedó encantada con las charlas que le dieron los guardaparques cuando hicimos la excursión a Cataratas. Yo también me prendí, escuché cómo se reproducen las iguanas, aprendí sobre las aves que sobrevuelan el Parque Nacional Iguazú, de las costumbres de los carpinchos y los yacarés y de un montón de otras cosas que ya me olvidé.

Igual la nena se trajo cinco kilos de folletos y un par de libros que le compramos ahí, que se vino leyendo en el viaje de vuelta en avión y ya metió en su biblioteca.
Bueno, la cosa es que está más densa que nunca con lo natural, algo que le metió en la cabeza la rarita de mi hermana, y no me come nada que no tenga esa onda, increíble. Lee las etiquetas y si tiene conservante, no lo come. En fin, al menos ahí había mucha fruta natural.

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El otro pajarón al menos no le importante de donde venga la comida, porque arrasa con todo, morfa como lima nueva.

Lo que más le gustó a éste fue una cámara que se pudo comprar en el free shop, que estaba bastante baratita, por lo menos usó la plata de sus ahorros en algo productivo. Nos dijo que la va a usar ahora en el viaje de egresados y la estrenó con algunas fotos en Cataratas, parece que esa puede ser su vocación, que haga algo al menos.

Pero el señorito se reencontró con su noviecita, esa chiruza que no me gusta nada, y la tiene acá metida todo el tiempo, está tan embobado que no ve ni a los amigos, está hecho un opa.

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¿Mi marido? Él ya empezó a trabajar y me insiste que son cuestiones generacionales, que nosotros a esa edad también teníamos nuestras cosas y toda esa sanata, y que yo no entiendo nada de nada, bla, bla, bla.

Bueno, te dejo porque me terminó el lavarropas y tengo que colgar más remeras y meter otra tanda de las de color, y después otra de blancas, esto no termina más.