Hace ya un cuarto de siglo se editaba "Grace", el único disco de Jeff Buckley que instaló al californiano en la historia de la música, creó una leyenda y dejó para la posteridad una de las versiones más reconocidas, su interpretación del "Hallelujah" de Leonard Cohen.

A fines de agosto de 1994 llegaba a las disquerías este trabajo con 10 canciones que dejaron boquiabiertos a los críticos a partir de la sensibilidad de sus composiciones y de una interpretación masculina de enorme originalidad.

Versátil como pocos, era capaz de ir con total naturalidad desde delicados susurros hasta agudos grandilocuentes a partir de su potente rango vocal de cuatro octavas y media.

"Grace" se grabó en Nueva York, aunque Buckley fue un artista criado en la frenética California de los ’60.

Vueltas del destino, las ventas de "Grace" no fueron nada esperanzadoras en un principio y el álbum apenas escaló al puesto 149 en las listas de Estados Unidos.

El tiempo puso las cosas en su lugar, cuando el disco comenzó un camino que lo llevó a convertirse en una obra maestra de todos los tiempos.

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Jimmy Page, Robert Plant, Bob Dylan, Thom Yorke, Neil Peart y Paul McCartney, entre otros grandes, aplaudieron la llegada de este disco dándole un espaldarazo clave.

Jeff Buckley casi no conoció la admiración que generó su trabajo, fuente de inspiración de cientos de artistas, porque murió tres años después.

El deceso de este artista se produjo cuando sólo tenía 30 años y en extrañas circunstancias que encierran un mito de la música que apabulla a melómanos, artistas y creadores.

Buckley murió el 29 de mayo de 1997, ahogado en el río Wolf en Tennessee. Su muerte estuvo envuelta en un halo misterio, debido a que no fue posible determinar si se trató de un accidente fruto de la imprudencia o si se suicidó a causa del trastorno bipolar que padecía.

Los testimonios que entregan mayores antecedentes respecto a los sucesos que rodearon su muerte, son la biografía escrita por David Browne y un documental emitido por la BBC en 2002, donde se narran los hechos acontecidos aquella fatídica noche del 29 de mayo de 1997.

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Según estos relatos, Buckley había viajado hasta Memphis, para grabar su segundo disco, que llevaría por nombre “My Sweetheart The Drunk”, y esa noche llegaría su banda a la ciudad para comenzar el proceso de grabación.

Por lo general, Gene Bowen, el manager de Buckley, lo acompañaba a sol y sombra,  sin embargo, esa noche Jeff decidió salir a dar una vuelta, acompañado por otra persona.

Perdidos, Buckley tuvo la idea de que fueran a la ribera del Rio Wolf para tocar guitarra y seguir escuchando música, pero se metió al agua completamente vestido, inclusive con sus botas puestas. El cuerpo fue encontrado desnudo cinco días después.

Una muerte temprana e inexplicable y “Grace”, como único trabajo editado,  convirtieron a este artista en una leyenda eterna en el mundo de la música.