Sobrevivir a Cromañón: "Aprendí a convivir con los recuerdos y el dolor"

EN PRIMERA PERSONA. La lomense Fabiana Puebla rememoró el infierno de aquella noche del 30 de diciembre de 2004, en la que murieron 194 personas; uno de ellos, su pareja.

"Soy Fabiana Puebla, sobreviviente y familiar de la Masacre de Cromañón". Con esa frase, de gran significado, se presentó la lomense de 43 años, que vivió en carne propia lo que fue la tragedia que se cobró 194 vidas y dejó más de mil heridos. El 30 de diciembre de 2004 marcó un antes y un después para Fabiana, que en un nuevo aniversario hizo un repaso de aquella fatídica noche en la que perdió a José Cantale, su pareja de ese entonces, lo que significó aprender a "convivir con los recuerdos y el dolor" y el homenaje a las víctimas, con el objetivo de que Cromañón jamás se borre de la memoria de los argentinos.

Cuando tenía 27 años, Fabiana había decidido ir a la discoteca República Cromañón, situada en Once, a disfrutar de un show en vivo de Callejeros: "Desde 1998 seguía a la banda con una amiga, pero luego conocí a José Cantale, que fue mi compañero, y compartimos esa pasión, por eso decidimos ir juntos al recital".

El show de Callejeros duró poco más de un minuto. El fuego se hizo presente por una candela y la desesperación se adueñó del lugar.

"Llegamos alrededor de las 20. No había nadie, así que entramos y subimos a la planta alta, de frente al escenario", contó Puebla, sobre las primeras imágenes que se le aparecen en la memoria de aquella jornada. Pero una advertencia, como si fuese una premonición, ocurrió antes de que Callejeros salga al escenario, cuando Omar Chabán, gerente del lugar, musicalizó los momentos previos al show. "Puso Jijiji de Los Redondos, empezó el pogo y un grupo empezó con la pirotecnia. Se cortó la música, Chabán pidió que no jodamos más con eso y que si se prendía fuego el lugar iba a pasar algo parecido a lo de Paraguay, haciendo referencia al incendio de un supermercado que sucedió en agosto de ese año".

El show de Callejeros duró poco más de un minuto. El fuego se hizo presente y la desesperación se adueñó del lugar. "Prendieron una candela que incendió la media sombra que había en el techo. Largaba un humo negro y espeso, lo que dio inicio a un caos, con corridas y gritos por todos lados", relató Fabiana, que admitió una sobrepoblación de público y mucho calor en el lugar.

Fui testigo de todo ese infierno, escuché a pibes llamar a sus madres, gente golpeando paredes de la desesperación y parejas despidiéndose mutuamente.

"José se sacó la remera y me la puso en la cara. Entre las corridas y los empujones nos soltamos las manos, ésa fue la última vez que lo vi con vida", dijo, con la voz notablemente sensible. "Fui testigo de todo ese infierno, escuché a pibes llamar a sus madres, gente golpeando paredes de la desesperación y parejas despidiéndose mutuamente", agregó, con gran dolor, y luego aseguró que pensó que se iba a morir y que no iba a poder despedirse de José. Paradójicamente, sucedió al revés.

Salir del lugar fue una odisea para Fabiana, que pudo resistir entre 40 minutos y una hora adentro del local en llamas gracias a la prenda que le había dado José: "Un chico me sacó la remera de la cara y ahí sentí como el humo me quemaba los ojos, la nariz y la garganta. Tenía la sensación de que me moría, me senté y pensé en que José seguro me estaba buscando. Eso me dio fuerzas para bajar las escaleras sentada y ahí dos personas me sacaron arrastrándome".

Lo que pasó me va a acompañar hasta el último segundo. Aprendí a convivir con los recuerdos y el dolor, pero siempre luchando por Cromañón.

Ya afuera, Fabiana se desmayó y, al despertarse, se dio cuenta del caos y la desesperación de familiares y amigos por encontrar a sus seres queridos. Esa noche quedó internada en Once y, aproximadamente a las 5 de la madrugada, tuvo el presentimiento de que José había muerto. "A las 11 llegó mi hermana llorando y yo ya sabía que me venía a dar esa mala noticia. Mi hermano encontró a José en el Hospital de Clínicas como un NN, porque había perdido los documentos", rememoró sobre uno de los golpes más duros de su vida.

"Lo que pasó me va a acompañar hasta el último segundo. Aprendí a convivir con los recuerdos y el dolor, pero siempre luchando por Cromañón", aseguró la lomense.

Para finalizar, en este decimosexto aniversario, Fabiana le dedicó unas palabras a las familias y amigos de los chicos y chicas que perdieron la vida: "Es un día muy especial y les mando un abrazo muy fuerte. Les pido que no dejemos de luchar por la memoria de los 194 fallecidos".

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