La historia detrás del Palacio Sansinena, un emblema de Temperley

PASADO Y PRESENTE Pocos años vivió allí la familia Sansinena. En 1890 la mansión pasa a manos de tres directivos de Bieckert y casi 100 años después, fue expropiado.

Frente a la estación de tren de Temperley.

Siempre me gustó recorrer el barrio y detenerme a mirar edificios o casas que nos muestran cómo fue el pasado. En varias zonas de Banfield, Lomas, Temperley, Llavallol o Turdera hay marcas de bellísimas construcciones, todas con su historia y un sello interesante. Lamentablemente muchas mansiones o casonas de estilo han desaparecido, ya sea por problemas familiares o por el inexorable avance de la modernidad.  

Hoy me voy a referir a un edificio histórico que todavía está en pie, pero que atravesó muchas dificultades y calamidades, a tal punto que casi desaparece. Este mágico edificio, construido en 1880, es el Palacio Sansinena, ubicado en Fray Justo Santa María de Oro 44, Temperley, frente a la estación de trenes. Sí, el Comercial Tomás Espora, escuela de educación media donde estudiaron miles de vecinos, que hace unos años sufrió un terrible incendio y que; por suerte todavía sigue funcionando. 

Su hora más dramática llegó el 1 enero de 2005, cuando sufrió un devastador incendio provocado por un globo pirotécnico que perdió altura y cayó sobre el techo. 

La mansión, de estilo inglés, fue construida por Gastón Sansinena, dueño del Frigorífico "La Negra", de gran éxito comercial en aquella época. Se había casado con Jane Gibson en 1886, con quien tuvo cinco hijos. Era un rico empresario local, que exportaba carnes congeladas a Europa. La construcción de la mansión y la quinta fue un hecho insólito para su tiempo, teniendo en cuenta que todos los materiales fueron importados. Todo el terreno parquizado se extendía de la actual avenida Almirante Brown hasta la estación Temperley, a la que se podía acceder por un túnel, y desde 14 de Julio hasta Cangallo. 

Rodeados por bellos jardines emergían dos grandes edificios que tenían las siguientes comodidades. El edificio principal era de tres pisos, grandes sótanos y 18 habitaciones con cielorrasos de yeso decorados. Un vestíbulo con zócalos de caoba tallado y piso de mosaicos. Cinco estufas con chifonier adheridos, biblioteca tallada artísticamente, varios cuartos de baño y lavatorios.

Tenía vitraux en todos los ventanales. El segundo edificio tenía un gran patio adoquinado en madera, cuatro piezas para peones y cuartos de baño. Tres cocheras, doce pesebres y cuadra para caballos. Además de estos edificios, la quinta tenía cancha de pelota con palcos y vestuarios, un invernáculo cerrado, con cascadas interiores. Y lo inédito para la época: luz eléctrica y servicio de agua. 

Pocos años vivió allí la familia Sansinena. En 1890 la mansión pasa a manos de tres directivos de la cervecería Bieckert y casi 100 años después, tras ser alquilado por el Comercial, en 1982 finalmente fue expropiado por el Ministerio de Educación. 

Con el paso de los años se hizo muy difícil mantener semejante estructura. Su hora más dramática llegó el 1 enero de 2005, cuando sufrió un devastador incendio provocado por un globo pirotécnico que perdió altura y cayó sobre el techo. La reconstrucción demoró varios meses y demandó la movilización de vecinos, alumnos y ex alumnos para que el querido Comercial pudiera seguir funcionando. 

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