Una entidad local ayuda a las víctimas de violencia hace más de 15 años

La Asociación Mutual Grupo Buenos Ayres está formada por profesionales que se ocupan de la prevención, asistencia, capacitación e investigación de la problemática familiar. También atienden a hombres violentos que quieren recuperarse.

Los casos de violencia de géneo siguen preocupando a la sociedad y aunque parece una problemática difícil de erradicar, existen espacios que trabajan no sólo en el rescate de las víctimas, también en la investigación y hasta en la recuperación de los hombres violentos.

Un ejemplo de ese trabajo es la Asociación Mutual Grupo Buenos Ayres que desde hace 17 años se dedica a la prevención, asistencia, capacitación de los casos de violencia familiar.

La presidenta de la institución social, María Eva Sánz, explicó: “Llegan mujeres que están atravesando situaciones de violencia física, emocional, sexual, económica y social. No recibimos emergencias ya que consideramos que esos casos deben ser abordados por el Estado. Entonces, las acompañamos a la Comisaría de la Familia, para que se le brinde urgentemente la asistencia de crisis”.

El trabajo puntual es lo que aborda la asociación conformada por profesionales, técnicos y voluntarios: “En nuestra entidad ofrecemos ‘asistencia específica’, que se desarrolla semanalmente en forma de grupo de ayuda mutua. Donde la mujer va empoderándose, logrando autonomía para repeler las acciones violentas de su esposo o compañero”, aseguró la responsable de la entidad, quien además agregó: “También acompañamos respecto a las medidas judiciales y festejamos los logros que van teniendo. Porque entendemos que una vida libre de violencia es posible”.

El Grupo Buenos Ayres, paralelamente, desarrolla talleres preventivos para toda la comunidad, gracias al apoyo del Padre Arnoldo Ederle, de la Pastoral Social, quien generosamente ofrece un espacio en la Casa de la Catequista ubicada en Avenida San Martín 3657, Rafael Calzada.

PRIMER CONTACTO CON LA VÍCTIMA. El trabajo comienza con la persona que llega a pedir ayuda a través de un primer poceso de admisión al grupo, identificando los tipos de violencia de la que es víctima, sus recursos personales y sociales para salir adelante y el perfil de peligrosidad de su esposo, novio o compañero.

“Se la invita a participar del grupo y allí, semanalmente, vamos viendo una transformación maravillosa en las mujeres. Comprobamos día a día que el apoyo social y el trabajo transdisciplinario es maravilloso. Se ponen de pie, organizan su vida y desarrollan todos sus deseos, en un proceso creciente en el que siempre las estamos acompañando”, detalló Sanz.

Muchas de las mujeres que culminan esa etapa continúan participando y forman parte del equipo profesional para poder ayudar a otras mujeres. “Allí es donde se evidencia la reciprocidad, lo que nos gratifica tanto: el recibir y el dar a otras lo que yo tengo”, apuntó.

RECUPERACIÓN DEL HOMBRE VIOLENTO. En la mayoría de los casos de violencia, las mujeres llegan acompañadas de alguna amiga o familiar y en todos los casos se brinda información a toda la familia y orientamos hacia otras instituciones en caso de ser necesario.

“Lo que sucede es que también puede pedir ayuda la pareja (varón) de la víctima y le ofrecemos el dispositivo de asistencia a varones que funciona en el centro de Lomas”, manifestó Sánz. En ese caso, para solicitar un turno, hay que llamar al 1550574020 o dejar un mensaje al 20550900.

Y aclaró: “Nunca asistimos de manera conjunta a la mujer y al varón. Esto está prohibido por la ley, como tampoco ofrecemos terapias de pareja, porque de lo que hablamos es de un abuso de poder y como tal requiere que la asistencia sea por separado”.

El entendimiento en ambos géneros sobre los mandatos patriarcales y la construcción de desigualdad de poder es a lo que apunta la entidad, es decir que cada una de las partes tengan en claro de donde nace el sistema abusivo en el que estaban instalados.

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