De las antiguas chacras, el trabajo de campo y la cría de aves de raza de la mano de agricultores y ganaderos, al desarrollo inmobiliario que apuesta a mejorar el comercio y concurrencia de una zona privilegiada por la conexión del ferrocarril Roca.

La ciudad de Temperley cumple 52 años de su independencia de su vecina Lomas de Zamora, pero su historia se remonta muchos antes, tantos como el mismo partido al cual pertenece.

Con cambios y apuestas a futuro, la localidad apunta en la actualidad al crecimiento habitacional y la reactivación del comercio que se fue perdiendo en las últimas dos décadas. Si bien el crecimiento significativo, como en toda la zona, se vio ligado a la importancia de la llegada del ferrocarril, la localidad de Temperley surgió de la mano de los agricultores y ganaderos que decidieron apostar por los campos de la zona Sur.

“Lomas nace del reparto de chacras, realizado sobre tierras fiscales correspondientes al fondo de la Estancia del Estado o de Zamora el 14 de Mayo de 1821. Las tierras fueron donadas a trabajadores de la agricultura, encabezados por Tomás Grigera, durante el gobierno del Brigadier Martín Rodríguez. Pero por fuera de las chacras existían extensas propiedades como la de los Corra o Correas y vecina a ésta, los hermanos Marenco, quienes tenían una amplia propiedad que fue adquirida por el señor George Allison Temperley en 1854”, explica el historiador y arquitecto local Luis Letizia sobre la llegada de quien le dio el nombre a esta reconocida localidad.

Las tierras que en aquel entonces se extendían desde Zuviría, la avenida Eva Perón, Coronel Manuel Dorrego, General Juan Galo Lavalle y su continuación Batalla de Juncal conformaban las chacras de don Temperley. Según recuerda el historiador, la zona contaba con una gran arboleda de sombra que acompañaba a la antigua casona que contaba con edificios complementarios destinados al trabajo del campo y a la cría de aves de raza, destinadas a competir en la Exposición de la Sociedad Rural Argentina, siendo Temperley uno de sus propulsores.

Poco después, con el paso del ferrocarril el 14 de agosto de 1865 las vías dividieron en dos su amplia propiedad, lo que lo llevó a subdividir el terreno, llegado a subastarse ese mismo octubre 139 lotes. “El aviso fue publicado en el diario El Nacional, este según la historia destinado a residentes ingleses, pero los hubo argentinos también como Ernesto Tornquist y Bernardo de Irigoyen”, recuerda Letizia.

“El edificio principal estaba rodeado por las actuales calles Virrey Santiago de Liniers y Bremont, General Tomás Guido, General Juan Galo Lavalle y la avenida Francisco José Meeks. Hoy dentro de ese perímetro y en su entorno se desarrolló el conocido Barrio Inglés de los chalets y los habitantes de nacionalidad inglesa, radicados en nuestro país para trabajar en el ferrocarril, en las grandes empresas de capital inglés, y en instituciones de salud”, explica el historiador.

Varios años después, en reconocimiento a su crecimiento, en 1965, el gobierno de la Provincia de Buenos Aires declara ciudad a Temperley, siendo que el 1º de enero de 1871, su fundador se embarca en la construcción de la segunda parada ferroviaria del distrito sobre la calle General José María Paz, en cercanías de la calle Meeks, que desató un loteo sucesivo de tierras destinadas a quinteros, chacareros y residentes ingleses.

“En el año 1877, la casona principal es adquirida por el presidente de la Nación de ese momento, Nicolás Avellaneda, para casa-quinta de descanso estival y también de fin de semana”, recuerda el arquitecto Letizia y aclara que fue puesta en venta por sus sucesores y posteriormente se demolió sin guardar testimonio. Del aspecto de Temperley en aquel entonces poco queda. “La vieja identidad de Lomas era las de las casas-quintas de descanso estival, un sitio de reunión de familias acomodadas, que dejaron su huella en las edificaciones”, reflexiona Luis Letizia.

UN FUTURO QUE PROMETE. A pesar de la resistencia de los vecinos apegados a la histórica estructura de la ciudad, Temperley está cambiando y modernizándose. Complejos de departamentos y torres pueblan la zona Este y varios desarrollos toman forma en el Oete, sobre la calle 25 de Mayo y sus alrededores.

LA EVOLUCIÓN DE LA ACTIVIDAD COMERCIAL . Con el paso de los años y la extensión de la zona comercial de Laprida y las Lomitas, la calle 25 de Mayo fue perdiendo su importancia, siendo que en la actualidad pocos son los comercios que deciden abrir a diario. Según analizó Reinaldo Colla desde la Cámara de Comercio de Temperley, “los negocios empezaron a cerrar hace unos 20 años cuando la gente se fue, ahora viven entre cinco y diez personas por cuadra y no hay fuente de consumo; recién hora empieza a reactivarse el comercio”.

LA REVITALIZACIÓN DE LA JUVENTUD. “La creación de departamentos en la zona va a posibilitar que vengan a vivir a Temperley parejas jóvenes, gente con hijos, que van a comprar todos sus insumos en los comercios locales, reactivando un poco la actividad de esta localidad que se fue perdiendo paulatinamente desde hace veinte en el transporte años en beneficio de otros centros comerciales como el de Lomas”, añadió Colla.

No obstante las ansias de crecimiento, existe una ordenanza municipal que limita la edificación en alto a la zona lindera a la estación ferroviaria, siendo que las edificaciones de más de 12 metros no puede extenderse más a allá de dos cuadras -al Este y al Oeste- paralelas a las vías con el objetivo de preservar las edificaciones históricas.

“Me parece una normativa acertada. Hay que cuidar nuestro patrimonio y conservarlo”, analiza Rubén Lemos, vecino de Termperley.