Sufrió violencia de género y hoy acompaña a mujeres víctimas

Lorena Pozzo es una vecina de Fiorito que supo transformar una situación de muchos años de sometimiento en una nueva vida dedicada a trabajar en la contención de personas que pasaron por su misma situación y que llegan al Hogar Fátima Catán.

“Quiero que cada mujer con la que trabajo logre tener la confianza necesaria en ellas mismas para salir adelante”, son las primeras palabras que dice la vecina de Fiorito, Laura Pozzo (45), quien después de más de 20 años padeciendo violencia de género de su marido, hace dos años trabaja como operadora acompañante en el Hogar Fátima Catán, el espacio que recibe a las víctimas que no tienen donde vivir.
Su superación fue tan importante que las mismas autoridades que llevan al frente la institución decidieron incorporarla al staff de trabajo para que asesore y estimule a través de su propia historia a mujeres que son víctimas de cualquier tipo de violencia.
“Me encanta mi trabajo, voy con ganas porque cada día intento sacar a esas mujeres una sonrisa y asegurarles que hay alternativas, que se pueden salir porque si yo pude, ellas también lo van a lograr”, resalta Pozzo que además hace una semana recibió un reconocimiento del Municipio como “Orgullo de ser de Lomas”.
LUCHAR CONTRA LA CORRIENTE. El rol laboral de Lorena no es casual ya que poder acompañar y asistir en todo lo referente a trámites y legalidad es algo que ella padeció justamente por no contar con un respaldo: “Muchas veces quise hacer denuncias y no me las aceptaban, también comencé procesos legales de los cuales no recibía información y hoy en Lomas todo eso es posible porque existe una red de contención que ayuda a las mujeres que no saben de qué manera actuar ante estos casos”, detalló.
ORGULLO DE SER DE LOMAS. Hace una semana, Lorena recibió el reconocimiento por parte del Municipio como persona destacada de Lomas y contó lo que sintió cuando recibió la noticia: “Tamara Gómez, la directora de Derechos Derechos de las Mujeres y Equidad de Género de Lomas me dijo que me habían elegido porque están conforme con mi trabajo y enseguida me emocioné y acepté el reconocimiento que me generó mucha expectativa”, dijo y recordó: “Ese día estaba serenamente nerviosa, me acompañó mi papá que para mi fue muy fuerte su abrazo después de recibir la distinción por parte del intendente Martín Insaurralde”. Lorena pudo superar todo lo que pasó, vivió en el Hogar Fátima Catán donde hoy tratabaj exactamente 22 días en los que no paró de llorar: “Estuve toda una semana entera llorando”, recuerda de ese momento que la marcó para siempre. ■

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