Partos en el agua en hospitales de Moreno, Rosario y Mendoza

Es una alternativa para las mamás que quieren respetar los tiempos de nacimiento en un ambiente especialmente acondicionado para tal fin. “los partos los hacen ellas, nosotros asistimos”, dijo uno de los médicos.

La búsqueda de un cambio de paradigma es a lo que llevó a algunos hospitales del Interior a incorporar partos acuáticos. El Hospital Ramón Carrillo de Mendoza ya inauguró su sala de parto humanizado, la Maternidad Estela de Carlotto ubicada en Moreno y el Hospital Roque Sáenz Peña de Rosario también se unieron a la iniciativa de llevar a las mamás una forma alternativa de parir.

“Este cambio de mirada, para el cual necesitamos desde capacitar al personal hasta equipar la sala, nos llevó siete años en total”, dijo Gustavo Baccifava, Jefe de la división de Obstetricia y Ginecología del Hospital Roque Sáenz Peña de Rosario, y agregó: “Los partos los hacen ellas, nosotros asistimos”.

La sala TPR (para el trabajo de parto, el parto y la recuperación) está especialmente acondionada ya que en el mismo espacio físico hay un baño con ducha y bañera -más profunda que las comunes-, las mujeres lo eligen como baño de relajación, y a veces se produce el nacimiento ahí mismo.

“También tenemos pelota de esferodinamia, el banquito de parto, tela para parto vertical”, contó el especialista. También se dictan cursos de capacitación previos al personal que les informa todas las posibilidades, y en ellas está la elección de parir en el agua o no. Las mujeres deciden, tienen libertad de movimiento, libertad para adoptar la posición que deseen y se respetan sus tiempos.

Además, están acompañadas por sus seres queridos en un clima contenedor, con luz tenue y música. “En un lapso de 40 días -luego de la inauguración- tuvimos nueve nacimientos bajo el agua, sobre un total de 180”, dijo Baccifava, sobre las últimas estadísticas. El 80% de las mujeres que llegan allí usan la bañera para relajarse. Y puede decidir parir allí. Los partos deben hacerse con la menor intervención posible.

“En un trabajo de parto normal hemos reducido el uso de oxitocina artificial, episiotomía no hay -sólo un en un 5%-, no se rompe la bolsa, las mujeres entran sin una vía inyectable a la bañera y hemos priorizado, como dice la Organización Mundial de la Salud, los métodos no farmacológicos de alivio del dolor”, señaló el profesional.

La última alternativa es la peridural, que no es inocua, igual que la cesárea. Sobre los beneficios de este tipo de parto se asegura que las mujeres se sienten cómodas en ese medio, lo utilizan como analgésico; en un momento determinado tienen la sensación de pujo y no se las obliga a salir. Al bebé lo puede recibir la misma madre o la enfermera que asiste al nacimiento.

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