La obesidad aumenta hasta siete veces el riesgo de enfermedad renal

Se dio a conocer el dato para concientizar sobre la importancia de llevar un estilo de vida saludable y prevenir este tipo de patología, que afecta a gran cantidad de personas. La obesidad aumenta hasta siete veces el riesgo de enfermedad renal.

Esa estadística se dio a conocer en el marco del Día Mundial del Riñón, cuya conmemoración fue la semana pasada y sirve para poner el foco en promover la educación sobre las consecuencias negativas de la obesidad que puede perjudicar a varios órganos del cuerpo.

En 2017 el tema central fue la “enfermedad renal y obesidad”, por lo que se destacó la importancia de un estilo de vida saludable y de las políticas sanitarias para prevenirlas. El aumento de peso excesivo es una de las principales amenazas para los riñones porque promueve el riesgo de diabetes tipo 2 e hipertensión arterial, dos de las causas líderes de Enfermedad Renal Crónica (ERC) en el mundo.

También hay razones propias a la obesidad que generan alteraciones renales. Se ha demostrado que los riñones de los pacientes obesos tienen una sobrecarga de su función y con ello mayor riesgo de desarrollar proteinuria (pérdida de proteínas por la orina) lo cual también es un factor predictor de enfermedad renal.

En la Argentina, según la última Encuesta de Factores de Riesgo del Ministerio de Salud de la Nación, la prevalencia de obesidad es del 20,8% y la prevalencia del sobrepeso llega al 37,1%. En cuanto a la prevalencia de ERC, estudios internacionales estiman que afecta al 10% de la población mundial. Su manifestación más grave es la insuficiencia renal crónica terminal que lleva al paciente a la diálisis crónica o al trasplante renal.

Las personas con sobrepeso u obesidad tienen un riesgo de 2 a 7 veces mayor de desarrollar enfermedad renal, y en nuestro país más de la mitad de los ingresantes a un plan de diálisis crónica tiene sobrepeso u obesidad. Según el Registro Nacional de Diálisis, 30 mil personas están hoy en alguna forma de tratamiento de diálisis. Por año, se estiman 6.600 nuevos ingresos a diálisis.

La buena noticia es que la obesidad es prevenible, y por lo tanto también la enfermedad renal que viene asociada a ella. Asimismo, se pueden corregir y/o controlar otros factores de riesgo, tales como el consumo de tabaco, el colesterol elevado y la ingesta excesiva de proteínas y sodio. La ERC es una enfermedad silenciosa, por eso resulta fundamental estar alerta.

Las personas con factores de riesgo deben cuidarse y los médicos de atención primaria son los que deben poner en marcha la detección de pacientes con factores de riesgo para ERC. Una simple prueba de creatinina en sangre y el examen de orina contribuyen a la detección de enfermedad renal. Mantener una vida sana para tener riñones sanos es lo que se aconseja.

La educación y la conciencia de los riesgos de la obesidad y la nutrición adecuada y el ejercicio pueden ayudar de forma notable a prevenir la obesidad y la enfermedad renal.

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