El río Sena alcanzó esta madrugada el máximo previsto de este episodio de crecida a su paso por París con 5,84 metros, lejos del pico de hace dos años, cuando marcó 6,10 metros y dos personas murieron a causa de las inundaciones.



Las autoridades locales esperaban un lento descenso de las aguas, mientras que durante al menos una semana se mantendrán cortadas las vías paralelas al río, algunas estaciones de tren y los planes de emergencia para preservar los museos Louvre y Orsay.

El elevado nivel de las aguas impedía el paso debajo de los puentes, por lo que el río también se mantendrá cerrado al tráfico fluvial durante las próximas jornadas.

En la cuenca baja del Sena, los municipios situados cerca de la desembocadura registraban aún una lenta crecida y algunos barrios anegados, según reportó la agencia EFE, que precisó que allí se espera que se superen los niveles de 2016, ya que el Oise, un afluente del Sena, bajaba con más caudal.

En tanto, la situación mejoró en la cuenca alta, aunque se mantiene el nivel de alerta naranja, el segundo más elevado.

Por la crecida, que responde al elevado nivel de lluvias de los dos últimos meses, unas 1.500 personas fueron evacuadas y varios hogares sufrieron cortes de luz.

Asimismo, diez departamentos se mantienen en vigilancia naranja en las cuencas del Sena, el Saona y sus afluentes.