El peluquero infantil Humberto Portale tiene más de 60 años en la profesión y por sus tijeras pasaron personalidades reconocidas de todo el Distrito.

Martín fue uno de sus clientes.

La peluquería de Humberto Portale es ese lugar por el que pasaron miles de niños lomenses, hoy muchos de ellos adultos. Es que tres generaciones conocieron las tijeras del profesional que hace 60 años se dedica a cortar el pelo de los chicos.

“Soy hijo de peluquero, heredé el oficio, pero siempre quise salir de lo común y por eso me especializo en la peluquería infantil”, dice Humberto, que comenzó a trabajar en relación de dependencia en el local recordado “Bebé Josefina” en 1962.

Unos años más tarde, en 1979, decidió independizarse y comenzó a atender dentro de la reconocida galería Nazmi. “Siempre me dediqué a mi comercio; también iba a los domicilios de todo Lomas y pelaba a los bebés en las maternidades de la zona”, contó.

Sobre las viviendas que recorrió, Humberto visitaba la casa del intendente de Lomas, Martín Insaurralde. “Hace unos días el Municipio me distinguió como ‘Orgullo de ser de Lomas’ y me emocionaron las palabras de Martín”, señaló el peluquero.

Martín fue muy cariñoso y sincero al momento de presentar a Humberto en el escenario del Teatro del Municipio de Lomas, donde se realizó la distinción especial. “Cuando te acordás de cosas de la infancia, cuando venían personas a tu casa, siempre que entra alguien tiene que ser de confianza. Con Humberto nos une una relación, ya tengo 48 y él me conoce desde que yo tenía tres años. Él pasaba por casa, en la época en que el peluquero iba al mediodía o a la tarde, o el sábado. Te quiero mucho”, le dijo Martín.

También pasaron por la magia de sus tijeras, el periodista Sergio Lapegüe y el recordado actor Marcelo Marcote, entre otros. Hoy, Humberto tiene su propia peluquería en Acevedo 146, Lomas, donde además hay un museo en el que los clientes pueden apreciar elementos antiguos de peluquería.

La pasión por su oficio sigue intacto como desde el primer día. “Para mí el secreto de este oficio es conquistar a los chicos. Distraerlos con dulzura, siempre me gustó hablarles, porque si no te miran con mucha desconfianza”, asegura sobre una de sus técnicas que complementa con un sillón especial con forma de caballo que es irresistible para los más chicos.