Suele ocurrir que muchos trabajadores de diversos oficios y profesiones lancen todo tipo de maldiciones porque no pueden gozar de una quincena de vacaciones de invierno pagas, como los docentes, directivos, auxiliares y demás agentes del sistema educativo.

“Ellos tienen suerte, les dan vacaciones en verano y hasta les dan 15 días en invierno”, despotrica un empleado bancario contra los docentes porque en esta gélida quincena de julio tiene que seguir tomando el Roca para cumplir con obligaciones en una sucursal céntrica.

Pero claro, el amigo bancario no se lleva una pila de exámenes para corregir a su hogar y su día laboral termina cuando deja la sucursal en la que cumple sus obligaciones laborales.
Se suma a este coro de rezongones la encargada de un local de electrodomésticos.

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“¿Viste? Los maestros se pueden ir a algún lado y nosotras acá encerradas”, le comenta, entre bufidos, a la vendedora del sector de informática.

Tampoco esta trabajadora invierte parte de su ocio en tener que realizar planificaciones, entre otras tareas que un docente hace fuera de la escuela, al salir de su trabajo, concluye su jornada de laburo y a otra cosa.

“Nada, tipo que es re injusto. A mí también me gustaría no trabajar en invierno, yo también quiero esas dos semanas, un finde largo es re poco, ¿viste?”, dispara durante la hora de almuerzo una joven veinteañera que hace sólo un semestre se sumó al mundo laboral, mientras que una compañera de trabajo la mira casi sin escucharla.

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Además, esta joven disfrutó sus vacaciones de invierno en su larga estadía en el sistema educativo y ahora también las sigue teniendo en la universidad, pero parece que le falla la memoria.

Otros trabajadores tienen beneficios que el docente no tiene, pero jamás saldrá una queja de este bando. Si consiguieron beneficios, que los disfruten y punto.

Tampoco se vayan a creer que cualquier trabajador del sistema educativo puede aprovechar estas dos semanitas para irse a pasar unos días al Caribe o a Ibiza, o a esquiar a Las Leñas, los bolsillos van en estos tiempos para alguna escapada y no mucho más, incluso en el mejor de los casos.

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Muchos aprovechan estos 14 días para compartirlos con sus propios hijos, que naturalmente también estás de vacaciones. Ah, hablando de alguna escapada, los dejo porque ya empiezan mis vacaciones y voy a perder el micro. Hasta la vuelta.