Adriana Molina, de docente a referente de la narración lomense

Desde que se jubiló, comenzó a realizar todo lo que no podía hacer por falta de tiempo. Es integrante del grupo Entrepalabras y la fundadora de las Cuentacuentos del Gandulfo. Su pasión por la literatura la incentiva para generar nuevos proyectos.

Adriana Molina (63) es una lomense que puede ser un claro ejemplo de que la jubilación no es el fin de una etapa, sino el comienzo de una nueva vida llena de proyectos que pueden realizarse gracias a la cantidad de tiempo que se tiene, justamente ese tiempo que se anhela mientras se trabaja intensamente.

Toda su vida se dedicó a la docencia y desde que se jubiló comenzó a generar alternativas que la apasionan. Su hilo conductor en esta nueva etapa es la narración oral. Gracias a ello logró formar el grupo de narración Entrepalabras y creó el proyecto solidario Cuentacuentos del Gandulfo, que se encarga de llevar el mundo mágico de la literatura a los chicos que llegan al hospital.

Además está trabajando en un ciclo de narraciones que organiza la librería Casa del Sol. “Para mí, jubilarse no fue el fin de nada, fue todo lo contrario, hoy tengo muchas actividades y a veces hasta me pregunto cuándo voy a parar, pero lo bueno es que hago lo que me gusta y puedo manejar mis tiempos”, señaló Adriana, que lo primero que hizo cuando dejó atrás su etapa de docente fue un curso de narración oral.

“Fui al Círculo Médico de Lomas, que fue el lugar que encontré en la zona para tomar el curso que duró dos años y allí conocí a mis compañeras de Entrepalabras”, recordó. Con dicho grupo de narración oral recorrieron todo Lomas y hasta hicieron presentaciones en la Ciudad de Buenos Aires: “Desde que arrancamos, no paramos. Somos seis mujeres que brindamos un show de narración escénica porque mezclamos todo lo que tiene que ver con un espectáculo teatral, desde la música, la escenografía y el vestuario”, destacó.

Una vez por semana, las chicas que integran el grupo se encargan de buscar un tema y la bibliografía correspondiente para contar una historia entretenida y plagada de teatralización.

SU LABOR SOCIAL. Adriana siempre tuvo ganas de ayudar y le interesó el tema hospitalario. “En principio, iba a la Casa Cuna para colaborar, pero no me daban los días y por eso decidí replicar en Lomas lo que hacen allí y obviamente pensé en el Gandulfo, donde asisten muchos niños todos los días”, relató Adriana.

Así formó la agrupación Cuentacuentos del Hospital Gandulfo, y hace tres años que cada miércoles a partir de las 9.30, Adriana y algunas de sus 10 colaboradoras se dedican a narrar alguna historia literaria en el área de pediatría. Además fomentan la lectura en los hogares porque les regalan a los papás de los nenes cuentos para que se los puedan leer en sus hogares.

“Creo que si volviera a nacer daría los mismos pasos. Hoy me doy cuenta de que siempre estuve ligada a los niños, desde que mi padre me aconsejó ser docente y no se equivocó, hasta hoy que me dedico a sacarles una sonrisa a los nenes del hospital”, reflexionó. Sobre sus asignaturas pendientes, Adriana asegura que no le falta nada; sólo anhela contarles cuentos a sus propios nietos, que aún no tiene.

“Es el reclamo que les hago a mis dos hijos; que todavía no me dieron el gusto de ser abuela”, concluyó la lomense que sabe administrar su tiempo fácilmente. Para conocer a Adriana o ayudarla con su labor social hay que escribir un mensaje privado en www.facebook.com/Cuentacuentos- del-Hospital-Gandulfo.

Para ver la próxima presentación de Entrepalabras que será el 19 de noviembre en Monte Grande entrar en www.facebook.com/Entrepalabras2015. El viernes en la Librería Casa del Sol de Banfield (E. Adrogué 1093) Adriana estará contando cuentos a partir de las 17.30.

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