Cuando la pasión por el oficio se convierte en una forma de vida

Leonardo “Leny” Papaleo asegura que quiso ser peluquero desde que tenía 6 años. Estudió y hoy asegura que desarrolla un “trabajo social”.

Leonardo “Leny” Papaleo (37) es un verdadero apasionado del oficio de ser peluquero y asegura que a través de su trabajo encontró la forma de desarrollar su parte más humana empatizando con cada uno de sus clientes.

“Aprendí a desarrollar un trabajo social y gracias a ello tengo personas que confían en mí y a los que atiendo hace más de 20 años”, contó. Ayer se festejó el Día del Peluquero y en Leny hay un fiel exponente de la profesión porque desde sus 6 años ya sabía que se iba a dedicar al oficio de peluquero.

“Tengo papás peluqueros y nunca pensé en hacer otra cosa que cortar el pelo a hombres, mujeres y niños”, aseguró el coiffeur que desde hace más de 15 años trabaja en Lomas. El amor y el respeto por su trabajo es lo que más le interesa resaltar y por su trayectoria considera que “un peluquero que no haya trabajado en una peluquería clásica no puede innovar”. “Hay que transitar todo el camino y estar al tanto de las últimas tendencias”, marcó.

PREPARACIÓN Y PERFECCIONAMIENTO. Estudió en las mejores academias junto a los peluqueros más importantes del país y ya a los 15 años lo requerían los salones de belleza más destacados. Perfeccionarse es primordial en la profesión y eso es lo que hace Leny: “Nuestro oficio cambia, se renueva constantemente y por eso voy a todos los congresos que puedo”.

Cortar, peinar, hacer color, no hay una preferencia en el gusto de Leny. “Yo me dedico a todo porque atiendo desde una abuela a un bebé y siempre trato que mis clientes lleguen a la peluquería y sientan allí un espacio agradable, me gusta prestar atención hasta en el saludo porque nosotros estamos para asistir, para llevar alegría y que cuando salgan de la pelu se sientan mejor a como entraron”, detalla sobre una de las virtudes que más destaca y que dice haber aprendido desde muy chico y hoy trata de transmitirla a sus colegas.

Generar esa confianza en sus clientes es lo que disfruta. “Todo se habla y se pacta antes de realizar el cambio. Siempre intento recomendar lo que me parece que les puede quedar bien, pero siempre se consulta previamente”, detalló desde su actual trabajo en la peluquería “Jennifer” (Italia 528).

Aunque Leny nunca tuvo su propia peluquería, sueña con concretarlo en algún momento. “Me gustaría, es algo pendiente, pero no imposible”, señaló, y remarcó que le gustaría que su hijo de apenas 7 años siga sus pasos profesionales: “Nunca lo presionaría, pero sería un verdadero orgullo para mí”.

Sobre el festejo del Día del Peluquero, el experto lomense contó que lo vive “de manera muy normal sólo que la diferencia es que hay clientes que lo saludan o le traen algún regalito”.

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